GUSTITO PA TUS OREJAS

Pa tus orejas y pa las mías, claro

Esto no va de sexo ni de música. No te voy a convencer de la sexitud de una canción, ni de la playlist ideal para ponerte a doscientos porque eso no funciona. Never. Tiene que decirte algo, a ti, a tu cuerpo y tu mente. Y quién mejor que tú para encontarlo.

¿Qué nos pasa en las orejas, con doscientos millones de nervios y no sé cuántos millones de receptores? Qué ocurre, ahí tan separadas y olvidadas, tontorronas. Cuánto gustito nos dan, en serio, y qué poquito caso les hacemos.

Vamos a ponernos serios. En general, ni caso a lo que nos entra por ellas, o muy poco. Sin embargo, lo que nos entra por los ojitos…nos hace suspirar, imaginar, volar y querer más y más…esa avidez de la imagen, lo veo, lo quiero.

Vamos a darles una oportunidad. Orejas que oyen, que sienten, que dan camino a palabras, suspiros, gemidos y canciones… y todo el power que conllevan. Las canciones. Esas que dicen exactamente lo que tú dirías, que cuentan lo que tú viviste, que escuchas una y mil veces…te regresan al momento, a la persona y a la experiencia, esa canción. A veces ni te gusta, no te la pondrías en tu lista de spoty pero…ahí está, no puedes parar de tararearla. Tiene ese algo que te despierta y te conecta.

OMG. Por qué. Ahí viene el meollo.

Encuentro un paralelismo irrebatible entre sexo y canción. Lo siento, así estoy de loca.

Las dos cosas te mueven

Punto. Literal y figurado. Te mueven y te movían, sabes que te moverán. No me refiero al baile (que también), me refiero a ese movimiento que te ocurre en cualquier situación venga o no a cuento. A ese que sentado en una butaca de sala de conciertos, te ocurre con total claridad en tu interior. Igual que mirando a quien te pone y ni lo sabías. Movimiento loco y salvaje, pausado y coordinado, flexible o marcado,  aleatorio, constante o cambiante…en serio. ¿No lo ves?  Te mueve el sexo hasta cuando creías que no querías, que era imposible. Te mueve hasta hacer cosas que no pensabas con quien no pensabas. Tú también, amigo Mozartiano, has bailado con la Carrá. Y es fantástico. Te mueve, me repito y me corto-pego la frase:

Movimiento loco y salvaje, pausado y coordinado, flexible o marcado, aleatorio, constante o cambiante…en serio. ¿No lo veis?

En la vida no suelo confiar en aquellos que sólo y únicamente disfrutan de un tipo de música. En la vida, no me dejaría llevar al éxtasis por alguien que sólo disfruta con un tipo de sexo. No me fío. Seguro que en tu larga o breve historia, has ido eligiendo, buscando y encontrando en la música aquello que te movía más, te inspiraba o te daba subidón. Te propongo que hagas lo mismo en tu sexo. Solo, acompañado, en una fiesta, en tu coche o en la playa.

Busca gustito pa tus orejas y busca a quien quiera dártelo gozando de las suyas.

      C.D.R. 13 de Julio de 2021

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